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Escoliosis idiopática en niños y adolescentes

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Escoliosis idiopática en niños y adolescentes

Escoliosis idiopática en niños y adolescentes

 

 

La columna vertebral es una estructura formada por hueso (vértebras), tejido fibroso (discos vertebrales) y cartílago (en las uniones vertebrales); se encuentra de forma longitudinal en la parte posterior del cuerpo, yendo desde la cabeza (la cual sostiene) hasta la pelvis sirviendo de protección de la médula espinal y nervios.

 

La escoliosis, viene del griego “torcido”, definiéndose como la desviación hacia un lado de la columna condicionando una deformidad en forma de “C” o “S”. El término idiopático se refiere a que no existe una causa atribuible a la deformidad o es de origen desconocido.

 

La escoliosis idiopática en niños y adolescentes puede afectar cualquier zona, desde la columna cervical hasta la lumbar siendo más frecuente la torácica y lumbar, presentándose principalmente durante el crecimiento y desarrollo; en este sentido se pudiera clasificar en escoliosis infantil (nacimiento a 3 años), escoliosis juvenil (4 a 10 años) siendo ésta la más frecuente y adolescente (11 a 18 años).

 

Síntomas

Esta condición puede ser asintomática o puede causar síntomas tan leves como contracturas musculares, dolor ocasional local asociado a cambios de posición hasta síntomas graves como dificultad para respirar, debilidad de las extremidades inferiores o alteraciones en la sensibilidad.

 

Evaluación infantil y tratamiento

En caso de observar en el menor de edad un hombro más arriba que el otro, o una paleta en la espalda más resaltada que la otra se deberá acudir al ortopedista para que realice un examen físico. La evaluación clínica se realiza con el paciente con la menor cantidad de ropa posible, buscando asimetrías del tronco o las extremidades, así como cambios en la curvatura de la columna; también se realizan estudios radiográficos de la columna completa y se mide la angulación de la curvatura, pudiendo tener ésta una angulación leve (menor a 20°), moderada (20-40°), graves (41-60°), muy grave (>61-90°).

 

No existe un estándar de tratamiento, se tomaran las medidas correspondientes de acuerdo a dichos valores y con controles periódicos; todo va a depender de la edad, la gravedad de la curvatura y la maduración ósea. Los tratamientos  incluyen desde un corsé para frenar en lo posible la evolución hasta corrección quirúrgica de la deformidad. La finalidad del tratamiento es conseguir acabar el crecimiento óseo con un grado de deformidad que no produzca restricción para las actividades de la vida diaria y que no sea progresivo; Esto significa llegar a la maduración ósea con una curvatura que no supere los 45-50º.

 

¿De qué depende que siga evolucionando esta condición?

Existen factores determinantes para la intensificación de la curva como son la edad de aparición, el patrón de la curva y el sexo, ya que las niñas son más propensas a presentar deformidades. Relacionado con esto se encuentra la edad de inicio de la menstruación que es un indicador predictivo para la progresión de la curva.

 

Lo importante es detectar el problema pues el riesgo de progresión siempre va a existir, sin embargo, los tratamientos están enfocados a evitar el desarrollo de la deformidad en etapas tempranas, sólo en casos donde la curvatura es muy severa y condiciona limitaciones funcionales se opta por el tratamiento quirúrgico.

 

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